Tuesday, October 11, 2005

El Chichi-In

Día 11 de Octubre de 2005

En la actualidad se han puesto de moda diversas prácticas orientales tendientes al desarrollo de las llamadas artes marciales y las técnicas de meditación; en este grueso grupo donde podemos citar el Karate-do, el Hiujitso, El Judo, el Taekwondo, el Neko-san (que poco o nada tiene que ver con una reconocida marca de jabones), el Tai-chi, e incluso el ya popular Feng-shui que busca la paz y la armonía con los ambientes. Faltaba citar una celebérrima y ancestral práctica que hasta ahora no ha alcanzado el merecido reconocimiento y sobre la que es menester hablar a continuación.

El Chichi-In se remonta hasta los orígenes mismos del hombre, desde las tradiciones más antiguas hasta la modernidad la práctica de este exquisito arte ha marcado el devenir del género humano no sin cierto reporte de placer y regocijo en las almas que lo ejercen con devoción y respeto.

Los textos griegos ya dejan entrever cierta tendencia a la promulgación y propaganda de este arte y uno de sus más aguerridos impulsores fue el célebre y mítico Pro-meteo. Sin embargo, resulta claro para algunos doctos que el Chichi-In era ya conocido y valorado por los Hindúes quienes llegaron a formar toda una orden sacerdotal caracterizada por el uso de turbantes rosados y cuentan algunas leyendas que fue tanta la devoción que el creciente número de sacerdotes adscritos a esta cofradía impuso la necesidad de confeccionar Más turbantes.

Otros analistas se arriesgan a sostener que en la antigüedad, varias regiones de Sur-América ya se entregaban a este refinado arte, sobre todo la extinta raza de los Pipitecas cuyo asentamiento más notable se dio en las inmediaciones del Chimborazo.

Más allá de la leyenda se puede estimar que la constitución oficial de esta práctica tuvo su legitimación en la China durante el reinado del temible rey Pin-Gi y que en dicha época la práctica se reducía estrictamente a los miembros de la nobleza...de allí que en adelante se impusieran expresiones tales como “recibir un golpe en las partes nobles”.

Durante muchos siglos y en diversas culturas, el arte del Chichi-In tuvo sus elevaciones y sus caídas y llegó a resultar paradójico que dicha técnica de relajación tuviera como fin último la rigidez del miembro...adscrito a la secta. Quizás uno de los tristemente célebres cultores del Chichi-In, Pipino el breve, dejara sentado el precedente de que en algunos casos dichas técnicas no eran 100% exitosas.

Y es que a lo largo y muy largo periodo de la historia hay diversos ejemplos de la influencia del Chichi-In en la cultura, está por ejemplo la enigmática figura del Paje en las barajas o el insólito nombre de la pieza musical “El pájaro de fuego”.

En la actualidad se pueden encontrar numerosos ejemplos de celebridades que han deslizado sutiles homenajes al Chichi-In al adoptar nombres artísticos sugerentes, tenemos al actor español Manuel Pajares, al cantante Palito Ortega y a la actriz colombiana Manuela Gonzalez entre muchos otros.

En otros casos, las virtudes de practicar con entrega y devoción el Chichi-In han catapultado a la fama a personajes tales como Rocco Sigfredi, o han demostrado las maravillas curativas en casos como el del tristemente célebre Jhon Bobbit.

Recientes estudios científicos han llegado a establecer que la práctica del Chichi-In en el padre refuerza las características del hijo, de allí que una de las mayores virtudes de este arte conlleva importantes aportes en la filogenia...o mejor dicho, la falogenia de los descendientes.

Cabe resaltar que a principios del siglo pasado, la cultura japonesa de la mano del género femenino (y el masculino a veces, eso ya va en gustos) ha conseguido añadir a esta práctica algunos ejercicios derivados tales como: el Toke-Teo, el Tan-Teo y el ya conocido y divulgado Shupe-Teo.

El Chichi-In como su nombre lo indica es pues una de esas prácticas que siempre estarán de moda y en las cuales la gran mayoría de los miembros que la practiquen encontrarán elevados, rígidos y desbordantes momentos de paz interior...algunos sugieren que expresiones tales como “quedar en interiores” tienen sutiles referencias a esta decimonónica práctica.

2 comments:

Mónica Bernal said...

Ja! Excelente.

Bailarina said...

Muy bueno, bastante cómico, pero como se nota que es medio desocupado, aunque bien podría ser que pasa mucho tiempo de su vida pensando en eso. Pregunta...usted practica el chichi-in??..