Monday, May 08, 2006

Doctor Tragicomic


Día 08 de Mayo de 2006

Se avecinan las elecciones de presidente; es decir, que en pocos días casi 26 millones de personas aptas para ejercer el voto se desplazarán a los sitios asignados para señalar en el tarjetón a la persona de la cual renegarán en los próximos cuatro años. Hay que ser honestos, este es un país de facilistas y descontentos, nada nos satisface y continuamente nos preocupamos por buscar chivos expiatorios sobre los cuales descargar nuestra falta de decisión y aliviar nuestra atormentada conciencia que nos indica claramente que el hoyo de injusticia social en el que estamos metidos lo hemos ayudado a cavar nosotros mismos.

Poner a andar un país sepultado en la corrupción, la burocracia, la mediocridad y el fanatismo no es tarea fácil, resulta más bien tarea imposible, y ello se debe a que dejamos en el voto nuestro interés y volteamos la cara a la realidad que vivimos a diario y en la cual cada uno podría hacer algo de valor que saque adelante este país. Entregamos el triunfo de la responsabilidad en las manos de otro y nos desentendemos del problema hasta las próximas elecciones cuando escuchamos alelados al primer mentecato que nos dice que va a hacer todo lo contrario que el anterior, esto científicamente tiene un nombre: INVOLUCIÓN.

Resulta preocupante que en esta época si aguzas bien el oído te darás cuenta que las conversaciones de los jóvenes clase media-alta giran en torno al viaje al extranjero, viaje que aspiran sea permanente. Este leve matiz marca la diferencia de hace dos siglos en la cual los jóvenes se iban a tierras lejanas a aprender para volver y trabajar aquí. Hoy en día tenemos una fuga constante ya sea por necesidad y falta de oportunidad o en el peor de los casos porque a muchos les repugna sentirse de este país, ser extranjero se ha convertido en la meta.

Un país de desertores y abúlicos está condenado a girar siempre en la misma rueda de infortunio, atrapados en resignaciones absurdas, tragando leyes amañadas por señores industriales que ya ni siquiera viven aquí, comiendo el mendrugo que nos tiran como si fuera lo único que nos merecemos...me pregunto a quien le importa que los hijos de tal o cual expresidente o industrial se pavoneen en el extranjero gastando a manos llenas el dinero que sus papis nos han drenado con o sin nuestro consentimiento.

Vivir en este país se convirtió hace rato en un esfuerzo sobrehumano, la delincuencia que nos acaba no está únicamente en las calles, está en quienes acomodan las leyes para su beneficio o el de sus amigos y de paso ayudan a ampliar la grieta que nos está devorando cada vez más rápido. Pero claro, si votamos todo cambiará, semejante esfuerzo tan comprometido con nuestro país nos dejará agotados para pensar soluciones así que nos iremos a dormir y al día siguiente despertaremos de la pesadilla en un país maravilloso...si seguro.

Se preguntará el lector a cuento de qué estas divagaciones, pues bien, creo que es hora de que este espacio genere polémica por algo que realmente valga la pena. Y adelantándome un poco a lo que se pueda decir del Doc frente a esto, debo decir que mi trabajo me ha permitido poner ese grano de arena a diario en los jóvenes a los que trato en el colegio, a los padres de familia que trato en consulta, opinando aquí y allá o con lo que escribo ya sea en serio o en chanza (aunque el buen humor esté tan embolatado hoy en día para algunos)...sin rendirme, ni cejar, ni dejarme apabullar porque un hombre puede hacer la diferencia, pero el esfuerzo de todos puede lograr lo inimaginable.

¿Cuántas veces se ha detenido el sol a mediodía porque ya no quiere vivir más atardeceres?
(Control machete)

5 comments:

MR BRIGHTSIDE said...

pero, cual es la polémica?

Si quedó claro que la diferencia la hacemos todos.

Me refiero a que no queda nada por discutir, porque creo que tiene razón señor.

Saludos

Colombianos en Londres said...

No sé si es por que somos países tan jovenes, o si es que nos tocó lo peor de la emigración europea (a Argentina y Brasil les tocó una muy capacitada a pricipios del siglo 20), o tal vez sea que aún estamos en la época de la patria boba del siglo 19.

Por lo que sea, los colombianos tenemos un problema de identidad. Por eso aborrecemos ser colombianos y soñamos con ser extranjeros como tu dices. Cuando sales al extranjero lo ves y lo sientes: no hay mayor enemigo del colombiano que el propio colombiano, nos evitamos como la peste cuando nos encontramos en el metro o en la calle, y cuando vemos que le está yendo bien a alguno que acabó de llegar, se nos retuercen las entrañas de la envidia. Triste pero cierto.

Me has dado la idea de mi proximo post.Un saludo y te seguiré leyendo.

Joe Pino said...

Por eso pido que todos me acompañen el proximo 5 de noviembre a las afueras del palacio de justicia, lo voy a volar llenando de bombas caseras los buses de transmilenio.

Les haré llegar las máscaras...


ATT: J for Joepino

Anonymous said...

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